TRAZADO: Lineal
DISTANCIA: 10 Km
GRADO DE DIFICULTAD: Bajo
ESQUEMA ALTITUDINAL:
DATOS DE INTERÉS:
Interesante excursión entre
estas poblaciones de la margen derecha
del Genal. Disfrutaremos en todo momento
de grandes panorámicas, además podemos
conectar con otros recorridos que nos
llevan desde poblaciones del Alto y Bajo
Genal hasta la comarca del Valle del
Guadiaro.
Se
inicia esta excursión a la salida del
pueblo de Atajate dirección Benadalid.
Podemos dejar el coche junto al mesón
Los Pilarejos, donde una encina resalta
sobre un montículo de tierra. A la
derecha parte la carretera que se dirige
a Jimera de Libar y un poco después un
carril en subida que es el que debemos
tomar. En estas dóciles laderas se
cultivan vides y olivos, también esta
zona es un perfecto mirador de La
Serranía. Hacia el Oeste se alzan
imponentes las cumbres de El Palo y
Martín Gil, blancas y con manchas de
encinar en sus faldas. Por el Sur y Este
destacan las rojizas cumbres de Los
Reales de Sierra Bermeja y los Montes
Jardón, Canalizo y Porrejón, con el río
Genal discurriendo por el frondoso y
recóndito valle.
Afluimos a la carretera,
andamos unos metros y continuamos a la
izquierda en
ensanche de donde parten dos carriles,
seguimos el más marcado paralelo a la
carretera, con vistas al Genal, a los
castañares de Igualeja, Parauta y
Pujerra. Hacia el fondo cierran las
blancas cumbres de la Sierra de las
Nieves.
Ahora dejamos un carril a la
izquierda y subimos un corto repecho
hasta llegar a otro cruce; esta vez
optaremos de nuevo por el ramal derecho,
dejando unos viñedos en una finca
cercada. Algo más adelante y antes de
encontrar una angarilla abandonamos el
carril y nos adentramos en una marcada
senda a la derecha que discurre junto a
un bancal sembrado de ágaves, olivos y
un enorme majuelo arbóreo que habrá
llamado nuestra atención.
Al
fin avistamos Benadalid, aunque antes
tendremos que tomar otro tramo de
carretera, en una zona transitoria entre
los Valles del Genal y Guadiaro. Pronto
veremos los
restos de la Venta de San Isidoro junto
a la carretera; otro carril a la derecha
se dirige a Cortes de la Frontera y al
Valle del Guadiaro.
A la izquierda de la venta
parte un minúsculo sendero que debemos
tomar, poco después más marcado y
empedrado; dejamos en un recodo del
camino una alberca y un pilar que
distribuyen el agua a través de las
acequias hasta los huertos cercanos,
donde además crecen numerosos membrillos
e higueras.
Dejamos una vereda que sale a la
izquierda y continuamos por el sendero,
entre campos de labor y matorral;
también hallamos en un margen un
redondeado y curioso pozo. Poco a poco
el sendero se ensancha y termina por
convertirse en carril.
Llegamos al Piche, una zona
recreativa, con bancos, barbacoas y un
pozo, donde se celebra una verbena en
verano en honor del patrón de Benadalid,
San
Isidoro. Unos metros más y entramos a
Benadalid por la calle Real, destaca en
la plaza el castillo medieval,
reconvertido en cementerio local.
Buscamos la calle Camino de
la Cruz para abandonar el pueblo. Antes,
unos indicadores nos señalan la “Ruta de
los Castaños, de Benadalid a Jubrique
por el río Genal” y otra más humilde de
un PR. (pequeño recorrido) a Benalauría.
Nos guiamos de los hitos de madera en
color amarillo y blanco para retomar la
ruta.
Nada más salir de la calle y
en una curva del carril encontramos un
blanco monolito coronado por una cruz de
hierro, avanzamos por el marcado camino
y obtenemos unas hermosas vistas del
caserío de Benadalid con los tajos de
Los Aviones y el Peñón de Benadalid de
fondo.
El próximo hito es una
fuente con dos pilas en una curva donde
desciende una umbría cañada. Por norma
caminaremos por el carril principal, que
discurre a media ladera y con escasos
desniveles. Transcurre este tramo entre
campos de castañares y alcornoques y
vistas al valle del Genal cubierto por
una espesa e insultante vegetación de
encinas, alcornoques, castaños,
quejigos, madroños, etc.
Ahora el camino describe una
curva a la derecha con fuerte subida,
también se dejan un par de carriles a la
izquierda, el primero desciende a la
Pasá de las Gambillas y se une con otros
dos caminos que bajan por el arroyo de
Gorgote y por la Loma de la Esquirolá
para continuar unidos hasta Jubrique.
Llegamos a un amplio carril
desde donde desciende otro ramal más
estrecho, a la izquierda el carril esta
cortado por una cancela, podemos
descansar en el alcorque que rodea a un
alcornoque, nuestro carril sube por la
Loma de la Esquirolá. También aparecen
en el horizonte la silueta estilizada de
Sierra Crestellina y el pueblo de
Benalauría.
Subimos por el marcado camino dejando a
un lado una casa, en la siguiente curva
estaremos atentos al sendero que sale a
la izquierda. Es nuestro camino que se
introduce en el bosque. Destacan en
primavera la cantidad de dedaleras que
crecen bajo los alcornoques. La senda
siempre discurre a media ladera y poco a
poco se aproxima al pueblo; antes
cruzamos el arroyo de las Veguetas y
tras otra fuerte subida entramos a
Benalauría.
PLANO DE LA RUTA:
