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Aunque no se tiene constancia de ello, la Casa del Rey Moro, situada dentro del recinto de la antigua Medina Musulmana, parece probable que fuera construida originariamente en época árabe. No obstante, la primera prueba documental de esta imponente casa-palacio data del siglo XVIII, aunque ha sufrido frecuentes reestructuraciones fruto de los sucesivos cambios de propietarios.

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La planta de la casa es irregular y laberíntica, con abundantes escaleras y pasillos para salvar los desniveles consecuencia de las anexiones de casas colindantes. La fachada, de gran longitud, se adapta a la curva de la calle y presenta dos torres de distinta altura así como dos puertas, siendo la principal la que se encuentra en la parte inferior de la calle.

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En el interior, destaca el suelo del salón principal que tiene unos elegantes azulejos que representan las edades de la vida. En el centro, un patio interior hace de distribuidor para las numerosas habitaciones de la planta baja.

En el exterior de la casa, junto al Tajo, destacan los jardines diseñados por el mejor y más célebre arquitecto de paisajes del momento, el francés Jean Claude Nicolas Forestier (1861-1930) que diseñó para Ronda un jardín en diferentes niveles salvados por escalinatas decoradas con azulejos y jalonadas por fuentes y estanques cubiertos por nenúfares. Las especies vegetales que pueblan el jardín son muchas y variadas, destacando los naranjos, especie emblemática para Forestier, así como mimosas, cipreses, palmeras, adelfas, cestrum y mirtos, entre otras. En 1943, los jardines de la Casa del Rey Moro fueron declarados de interés artístico.

En un rincón del jardín, se encuentra la entrada a la que es la más espectacular obra civil de Ronda y quizás una de las más singulares de Andalucía; la Mina.

La Mina de la Casa del Rey Moro es una empinada escalera de 365 peldaños excavada enteramente en el corazón de la roca que da acceso a un manantial que brota en el fondo del Tajo. Esta Mina, de extrema importancia estratégica, estaba considerada como secreta y de su seguridad dependía la resistencia de Ronda antes los frecuentes ataques cristianos en tiempos de los Reyes Católicos. En el interior de la Mina, se encuentran diversas estancias situadas a diferente altura que debieron usarse como sala de armas, polvorín, habitaciones, depósito de agua...

Cuenta la leyenda que los infortunados cristianos que caían prisioneros en manos de los árabes terminaban sus días acarreando agua desde el fondo del Tajo hasta la superficie, de ahí el dicho “En Ronda te veas acarreando agua”.

Los Jardines y la Mina son visitables diariamente de 10:00 a 18:00h. El precio de la entrada es de 500ptas.

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