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Desde tiempos inmemoriales, la creatividad e inteligencia humanas ha tenido en la arquitectura sus máximos exponentes. Los hombres y mujeres de la Serranía han construido todo tipo de infraestructuras para cobijarse (cuevas, casas, palacios...), para defenderse (castillos, murallas...), para producir alimentos (granjas, molinos...), para dominar el agua (acequias, pozos, acueductos...), para llenar su ocio (baños, teatros...) o para procesar sus creencias y religiones (mezquitas, iglesias, imágenes, retablos,...). |